¡ ¡ ¡ É t e r V e r t i d o E n E l P o l e n ! ! !

¡ ¡ ¡ É  t  e  r    V  e  r  t  i  d  o     E  n    E  l   P  o  l  e  n  !  !  !
H e P r e p a r a d o U n a P ó c i m a E s p e c i a l !

miércoles, 13 de marzo de 2013

¡ H a b e m u s M a g n u m I u b i l u m !




¡Lo que habría dado por haber estado allí!


"¡Habemus Papam!" 

Ya tenemos Nuevo Pontífice, y he seguido a pies juntillas con mi familia la retransmisión, hemos orado por sus intenciones y con sumo agrado hemos recibido La Indulgencia Plenaria que ha tenido a bien otorgar en un gesto entrañable.

He disfrutado con todo el protocolo de Nuestra Iglesia Católica y he vuelto a amar en la distancia a Roma, tan familiar afortunadamente para mí. El Vaticano...¡Mi segunda Patria!

Embargado por la emoción, declaro La Alegría Sencilla por la humanidad de Francisco I, a quien le otorgo Mi Fidelidad y la De Mi Familia. 

Doy Gracias a Dios, y que guíe a Nuestro Nuevo Pescador de Hombres bajo el manto de Las Bienaventuranzas.

Para acabar, expresar que es muy bueno para La Iglesia que sea Jesuita, la mentalidad abierta de los que otrora fundara San Ignacio de Loyola, será un excelente catalizador.

Y que he sentido empatía inmediatamente con su estampa física. Me ha parecido un hombre de Dios muy simpático y apto para las turbulencias que sin duda harán zozobrar La Barca.

A  m  é  n   .


Post Scriptum :  Que sea argentino también lo reseño. Son los únicos que me caen bien de Sudamérica. Va a ser muy bonancible, sí señor.

¡¡¡Gracias Dios de Los Ejércitos!!!


A  m  é  n     O  t  r  a    V  e  z .

domingo, 3 de marzo de 2013

" V a l e n t i a G a u d e n s "






Ayer dos de marzo, hubo mascletá nocturna. Junto a mí, un ancianito de cabello blanquísimo camuflado bajo una gorrita prusiana, vestido de azul oscuro, asistía entusiasmado. Le acompañaba un hombre con aire protector angelical. El viejecito me miró inocente y dijo con acento extranjero que estaba cumpliendo un deseo tras su jubilación. Olía la pólvora y daba palmitas.




Antes de desaparecer en el anonimato de la gente dispersándose, pronunció dos palabritas en latín sonriéndome como despedida. Recordando entre carcasas pirotécnicas, traduje: "Valencia Goza"


Fascinado, ya sabía quién era el abuelito enigmático. Un viejecito enamorado de Valencia llamado Joseph, Pontífice Emérito.


                  *       *       *