¡ ¡ ¡ É t e r V e r t i d o E n E l P o l e n ! ! !

¡ ¡ ¡ É  t  e  r    V  e  r  t  i  d  o     E  n    E  l   P  o  l  e  n  !  !  !
H e P r e p a r a d o U n a P ó c i m a E s p e c i a l !

lunes, 25 de enero de 2016

T h e H e a t I s O n ! ! ! ! !




Estos días se han marchado al Jardín de Los Quietos,  David Bowie y Glen Frey.
Como para las esquelas ya están los periódicos, me voy a centrar en uno de ellos -ambos que tengan el consuelo allá donde estén, de que les seguía y fueron parte de mi adolescencia - por motivos de mi carácter, cuestiones profesionales y otras menudencias.

¡Vamos pues, con una canción del grandísimo y épico G l e n       F r e y   cuyo título vale para Bowie, pues  dejaron gracias a su música un planeta    donde......

                         ...."  T h e     H e a t     I s   O n   "   .......


También, el motivo de mi elección es que estos días se habla mucho de "Hotel California" (que por cierto es magnífica) y yo, por aportar otros matices y llevar la contraria, muestro la que tiñó de simpatía la peli celebérrima de los años ochenta (¡¡¡¡Qué años, Nenes, qué años!!!!)


¡Hala, Buenos Días!.............y que ¡Viva Axel Foley también!




domingo, 24 de enero de 2016

R e a c c i ó n .




Morris y yo nos extraviamos en el desierto. No calculamos nuestra intendencia y quedamos postrados a la poca sombra de una duna.
La perdición casi estaba escrita.

Debimos desmayarnos.
Cuando abrí los ojos estábamos en el interior de una tienda nómada. Fuera, estallaba una tormenta de arena.

Había una cancela hasta cuya cerradura me arrastré fisgoneando. Al otro lado un  tuareg descomunal cogía una maceta repleta de polvo extraño e introducía un palillo. Por ensalmo brotaron unos chorritos espumosos.

Me retiré y vino a nuestra estancia. Vertió del recipiente en nuestras bocas el refrescante brebaje.

Volvimos a abrir los ojos en la duna porque nos estaba meando un dromedario.


Y nos salvamos.

domingo, 3 de enero de 2016

R a p o s o .






Piloto mi toyota mientras río porque al fin me han aceptado  y ahora, les voy a dejar sin rastro. Parezco Niki Lauda y la oscuridad por las calles hace el resto. Ya estoy solo y me burlo: “ Nos vemos en Pango- Pango”  “¿Me copiáis Licántropos”
Pero escucho un zumbido en la malla y tras la espesa niebla de un imbornal, me encuentro en Leganitos. Freno para calmarme y que me aspen si lo entiendo: El coche que piloto ahora es un modelo de los inicios de los trofeos del automovilismo, tiene acabado en bronce antiguo y mi equipo sigue instalado anacrónicamente en él.
Asustado pulso; nadie recibe. Circulando más allá irrumpo en Gran Vía, pero todo es muy raro, muy lineal y no hay nadie en la noche. Voy acelerando pero no entiendo como he pasado de golpe hasta Alberto Aguilera y lo que es peor, un derrape más y en La Avenida de América.
Todo son colorines por el suelo y desesperado emito : ¡Breiko!¡¡Breiko!!¿Qué me habéis hecho cabrones?

Y es justo entonces, antes de ponerme a llorar, cuando en una especie de plaza con dibujos de época en el suelo, leo incrédulo: ¡Monopoly!